miércoles, 13 de febrero de 2013

Vivir mi fe


Vivir mi fe...

Puede que estas líneas sean leídas, puede que no lo sean, puede que obtenga crítica y que se denomine el camino que estoy siguiendo como errático, sin embargo, tomaré el riesgo de enfrentarme a la crítica, sea ésta bondadosa y férrea como la vara que golpea al rebaño a la hora de pastar.

Desde pequeña fui muy creyente, y por creyente me refiero, a que iba a la iglesia cada domingo sin falta, celebraba las santas festividades sin perderme ninguna, de hecho me encantaba andar entre las procesiones, las alabanzas,  los cánticos, los ritos eclesiásticos, etc. Recuerdo incluso un día, en que tendría menos de 10 años, que estaba sumamente aburrida en casa, era día de semana y no había mucho por hacer, más encima, estaba enferma, por lo que no asistía al colegio, ni tampoco podía jugar con mis primos. Ese día no encontré mejor distracción que un buen libro (Desde pequeña me encantaba leer todo cuando tuviera a la mano); fue así que de alguna manera que no recuerdo claramente, terminé con la biblia entre mis manos.

Y leí, leí y seguí leyendo desde la primera página hasta la última, algunas historias se me hacían familiares por  el curso de religión, habían partes que no entendí por mi edad y por la forma de escribir, pero al finalizar, dos días después, me sentí en calma, era en mi tierna edad, una gran proeza haber leído el "libro de la palabra de Dios".

Recuerdo como mi primer quiebre de "creencia", una clase en primaria, la profesora, (Dios la cuide siempre, tengo algunos buenos recuerdos de ella), estaba impartiendo clase sobre las virtudes que Dios otorga, no recuerdo por qué salió a mención la asistencia obligatoria a misa los domingos, y una a una, mis compañeras y yo fuimos cuestionadas por nuestra asistencia a misa el último domingo (por cierto, estudié en colegio de monjas), asombrosamente casi todas respondimos que sí; el asunto fue cuando llegó el turno de una niña a la que llamaré "Vania" (No quiero usar su nombre real), cuando llegó su turno y la maestra preguntó, de repente ella se puso a llorar.

Particularmente yo no pude despegar la mirada de la escena, todas nos preocupamos, nos conocíamos incluso desde nido (kinder garden), "Vania" tenía la cara roja, sus ojos derramaban lágrima tras lágrima y su cabeza estaba gacha, avergonzada y triste murmuró un "No, señorita, no fui, pero ya no lo volveré a hacer".

Como respuesta, la profesora atinó a palmearle la cabeza, y notando que todas las demás estábamos con la mirada fija en nuestra compañera, la abrazó y dijo; "Ya ya... ahí lo tienen ¿Ven? eso es temor de Dios"

OK... particularmente he de decir que ninguna de nosotras faltó a misa el siguiente domingo, pero aunque en ese momento no me detuve a reflexionarlo, hoy, que ya soy adulta, traigo a colación ese recuerdo, y lo pongo en "neutro", es decir, me olvido que se trataba de una maestra y que se trataba de una amiga que conozco, son dos personas, una adulta, una niña en medio de 25 niñas más........... y digo.... ¿En serio esa niña estaba tan empanicada de no haber ido a misa que reaccionó de esa manera? y la maestra ¿En serio en lugar de consolarla y calmarla le dijo que ese "pánico" era "temor de Dios"? (Y de paso nos metió el "mensaje" a todas nosotras).

Entonces cuestiono, ¿Cuántas veces siendo niños nos "obligan" o nos "guían" a vivir nuestra fe de determinada manera? ¿Quien escoge cuál es la manera correcta? ¿Y quien es lo suficientemente "moral", para decidir por uno, lo que irónicamente "otros" decidieron por él (o ella) tiempo atrás?.
Personalmente provengo de una familia muy "religiosa", pero que a mi juzgar, acude a misa por las razones equivocadas, acuden a cada misa de salud, misa en recuerdo de la muerte de alguien, misa por cumpleaños, misa por eso, misa por aquello, ok... GENIAL, genían sería si asistieran con ese sentido de unidad al que llama la reflexión en Dios, pero no, así como muchas personas, asisten en discusión, asisten enfadados los unos con los otros, y sorprendentemente "se adoran" en el momento de darse la paz, realmente es asombroso ver que la paz llega y se va como el aire que se inhala, una vez que el cántico respectivo finaliza, termina, y al salir de la misa ni se hablan y cada quien a su casa.

Hoy en día, no soy asidua a la asistencia a misa, y no por causa de rebeldía, o por flojera, a veces voy a la iglesia no precisamente los domingos, a veces voy unos minutos entre semana, etc. Voy unos minutos, técnicamente a "misa" "misa" he ido en el cumpleaños de mi abuela, por ella básicamente, y moralmente me sentí mal, porque si uno asiste y vive su fe yendo a misa, no debe hacerlo por mengano o fulana, debe hacerlo únicamente como nexo con Dios mismo, debe irse a misa para vivir la fe, no porque se nos obligue.

La misa, es un rito eclesíastico que rememora la última cena de Cristo Jesus con sus apóstoles antes de su entrega y posterior sacrificio, en el que los creyentes escuchan la palabra de Dios y reflexionan sobre ella y sobre su desempeño en el día a día de sus vidas; pero al menos en  lo que a mí me ha tocado ver, (Salvo algunas excepciones), muchas personas acuden a ella por las razones equivocadas (Como ya  mencioné).


Vivir la fe cristiana, a mi manera de ver las cosas hoy, implica mucho más que saberse los "Preceptos"; conocerse los "Pasos" o las "reglas" de la religión, vivir la fe es mucho más profundo que ello, más profundo que sentarse en una banca a escuchar como un sacerdote habla si en realidad no entendemos lo que está diciendo, va más allá de "entender" lo que se escucha y no practicarlo, más allá de "golpearnos el pecho" en espera de absolución.

Cristo nos vino a reconciliar con el padre, por Cristo Jesús nos unimos al padre nuevamente gracias al amor,  Vivir la fe, a mi manera de escoger este camino, es eso, vivenciar ese amor, creer que la unidad es posible, creer que la paz se puede lograr, festejar la unión de la que somos partícipes, que nos identifica como miembros de una comunidad, es sentirse en paz primero con una misma, ser libres de expresar nuestra paz hacia los demás y contagiarlos, vivir la fe es no temer, porque Dios no castiga, Dios no odia ni aguarda por los errores para juzgarlos, por el contrario a todo ello... Dios AMA, nada malo puede esperarse de él, porque en su esencia no cabe la maldad, ni la desesperanza, ni el odio.









miércoles, 28 de septiembre de 2011

Una sonrisa..... aunque no haya de qué reir

Primera entrada del blog.

7 perfectos extraños entre más extraños, se juntan en una combi para el trayecto diario...., cada quien con sus problemas; cada quien con distintos estados de ánimo, cada quien con distinta edad, cada quien con distinto nivel de paciencia; etc.

Muchos ya habrán tenido ese tipo de vivencia; y no con 7 personas o más quizá con 30 (Si se trata de una ciudad grande); en mi caso seríamos en total 15; yo cuento 7 porque son los que estuve observando hasta que llegué a mi destino.
Pero antes de comenzar mi relato, ¿Sabían que el bostezo es extremadamente contagioso?; apuesto a que sí; pero en lo personal, no es sobre el bostezo de lo que vengo a escribir hoy; sin embargo comprobé que existe algo casi tan contagioso como el bostezo, y es la sonrisa. 

¿Alguna vez haz probado sonreírle a un/a perfecto/a extraño/a?; quizá en la calle, en la combi, en el paradero o en la puerta de tu casa a ese vecino que vez de cuando en nunca y que suele tener un gesto gruñón; si te ve sonriendo (Y comprobado) automáticamente responden con un gesto similar (Mínimo una mueca) y.... francamente eleva el espíritu.

Hoy por ejemplo andaba en las nubes, (Como suelo estar un 80 % del día), me desperté de buen humor; no jubiloso; pero sí uno bueno.........  un día particularmente común........ (Al menos eso pensaba al despertar).

Tenía que hacer compras para la semana; no mejor lugar que Plaza vea, (En Tacna es el máximo de avance en supermercados), en fin, que mi ánimo iba mejorando mientras salía de mi casa, ya andaba yo alucinando que me comería un helado al salir de Vea, entonces apareció la combi que me llevaría a mi destino.

- AY NO--. Dije más para mí misma que para nadie; aunque asumo que mi cara habrá relevado mi impresión; LA COMBI ESTABA REPLETA, y para variar a mi se me hacía tarde; así que NI MODO.

Ahora hago un "stop" en mi relato para una cortita acotación.
Hoy por hoy no hay mucha amabilidad por la zona; todos preferimos desconfiar de las personas antes de sufrir algún chasco (Entiéndase, descortesía por decir lo menos o agresión física por decir lo más); hasta el cansancio nos repiten, al son de la abuelita.... "Todo tiempo pasado fue mejor"..., pero, sin ofender a la abuelita; no es el tiempo el que antes era mejor o que ahora sea peor; sino nosotros los que hemos cambiado de actitud, en fin que se repita la vieja y trillada canción de la pérdida de valores sociales (Y las consecuencias son ya vistas en los medios y en los ámbitos familiares; pero ese no será el tema de esta primera entrada....)

Volviendo a mi relato; ....... ejem:

Estaba en la combi, como dije ESTABA REPLETA, para colmo era una de las combis pequeñas, me dije:

"¡Por la... pita que se partió!, me iré parada y encima cual sardina en empaque"; pero no quedaba otra ruta que la resignación, (Resignación que duraría al menos media hora); comenzaba entonces el declive de mi hasta entonces buen ánimo a causa del estrés.

Para variar, como también suele suceder, nadie te cede el asiento e inclusive te miran feo solo para asegurarse de que no osarás pedir un espacio u.u!  (A menos que subas a la combi con un respetable bastón,  una venda en el brazo o estés de encargo); sin embargo cuando mi nivel de estrés estaba a punto de sobrepasar el nivel de mi buen ánimo; sucedió lo que me hizo crear este blog:



Una pequeñina que junto a otra estaban ocupando un asiento me miraron curiosas; asumo que las pequeñas no deberían pasar de los 6 años, 7 cuanto mucho, al parecer iban a su escuela; pues aunque no llevaban uniforme llevaban cada una una pequeña lonchera y mochilas a la espalda; y entonces sucedió... entre la gente molesta por el "Apiñamiento", el conductor que alucinaba estar en el Dakar 2011, y el cobrador (Del cual solo se veía la mano cobrando); las dos pequeñuelas que habían hecho conexión conmigo se miraron como cómplices de una travesura y cuando menos me fijé, una se arrinconó en el asiento y la otra tiró de mi blusa, al final terminamos las 3 sentadas en el pequeño espacio.

Río al escribir esto; puede que parezca no tener importancia, es decir... "ooook... un par de niñas ceden el asiento a la quejumbrosa.... GUAU  ¡Qué interesante!"; pero no es el hecho de haber logrado un asiento; sino el gesto de ambas; bien pudieron haberme ignorado y yo francamente ni siquiera me hubiera percatado de ellas.

Y ahí va el tic del asunto... pues aunque no cruzamos palabras, ellas me sonrieron; recuerdo que una de ellas no tenía dos dientes; mientras que la otra tenía dientes de conejo; yo que andaba estresada por el trajín mañanero de pronto me sentí ligeramente aliviada y sin darme cuenta ya estaba sonriendo; no pasaron ni 10 minutos y las pequeñas se bajaron en su colegio; para entonces el bus ya se estaba vaciando un poco; pero automáticamente sucedió el "contagio", decidí practicarlo con el siguiente compañero de asiento: un hombre aparentemente agricultor.

No era precisamente un dechado de limpieza; ya tenía avanzada edad y gestos duros en el rostro; pero bastó una sonrisa para que la dureza en su rostro se suavizara; luego cuando subió una señora algo mayor, el hosco hombre se puso de pie y cedió el asiento; la señora sonrió; los tres, la señora, el señor de rostro duro y yo, al momento de que el cobrador nos pidiers el pasaje, ya estábamos de diferente ánimo; por consecuente "Contagiamos" al cobrador (Que me imagino debía estar estresado hasta la médula por tanto decir "Passsaaaje, passaaaje!!"), y el hombre agregó un suave "gracias" al momento de recibir las monedas.... acto seguido el chofer subió un poco el volúmen de la radio y cambió de emisora, a los segundos al menos 3 (Contándome) estábamos tarareando la canción de Maná "Se me olvidó otra vez" (Particularmente yo me la pasé cantándola hasta llegar a Plaza Vea, y eso que parte de mi trayecto era a pie, pues la línea solo me deja cerca)

¿Se dan cuenta?, un gesto pequeño como una sonrisa alivió el estrés, se convirtió en amabilidad y luego se extendió tan contagioso como el bostezo,  mejoró el ánimo de 7 personas (contando a las niñas), sin necesidad de palabras, sin necesidad de gran interacción.... aunque paresca simple; es ASOMBROSO. ¿Cuántas veces nos la pasamos renegando de nuestra suerte?, pocas veces nos ponemos a pensar que las personas contra las que renegamos pueden tener sus propios problemas, y puedan necesitar un desahogo o un desfogue........ o simplemente un gesto amable.

No sé ustedes; pero al menos yo comprobé y viví esta "Teoría de la sonrisa"; la sentí también como una forma de regalar algo de alegría; a veces la poca que podemos tener es MUCHA para otra persona; como diría mi madre "uno nunca sabe lo de nadie", Y ES CIERTO, un rostro "alegre" no siempre significa que la persona no tenga problemas, así como un rostro hosco o duro no significa que la persona sea una especie de ogro.... al final todos necesitamos algo de calidez de vez en cuando.

Eso sí, nadie dice que  nos pongamos vaselina en los dientes y andemos cual gato de Alicia en el país de las Maravillas por la calle; pero si puede mejorarse el día ¿Por qué no intentarlo de vez en cuando?, en todo tipo de situación no solo en la combi, ni porque alguien más tenga un gesto amable con uno, a veces hay que tomar la iniciativa (Como dice más arriba) "aunque no haya de qué reír"... al final uno nunca sabe cuándo un perfecto o una perfecta extraña pueda necesitar un poco de calidez para comenzar a ser feliz.

Eso es todo por esta entrada..... Pao.Hale20.... fuera ^o^!